Feliz cumpleaños: que en paz descanses

 

Cumplo años el 2 de noviembre, el Día de Todos los Muertos. Ya estoy acostumbrada a la contradicción de haber llegado a la vida justo cuando se celebra la muerte. No me resultó fácil adaptarme. Durante la infancia mis cumpleaños no se diferenciaban mucho de un velatorio. Las compañeras de la escuela llegaban al festejo vestidas de luto, después de haber pasado por el cementerio. Como presente recibía orquídeas, crisantemos y tarjetas con extraños augurios: “Que descanses en paz. Te acompaño en el sentimiento de cumpleaños”. Harta de tanta necrofilia, durante la adolescencia me presenté en el Registro Civil.

-Quiero cambiar mi fecha de nacimiento -exigí.

-Eso no es posible- respondió el empleado de turno.

-Hay quienes cambian de nombre, modifican su sexo o su nacionalidad. ¿Por qué no voy a poder cambiar la fecha de nacimiento? –protesté.

-Porque usted nació ese día y no otro.

-Haber llegado a este mundo en un escenario temporal no es menos caprichoso que haberlo hecho en un marco espacial. Si es posible dejar de ser argentino para convertirse en norteamericano (¡e incluso gozar de nacionalidades simultáneas!), ¿a título de qué prohibir un cambio de natalicio?

-Usted es demasiado complicada. ¡No entiendo lo que dice! ¿Por qué no se dedica a la filosofía? –murmuró el dependiente y me mostró la salida.

Durante mi juventud la maldición continuó. Si bien mentía la fecha de cumpleaños, mis novios me abandonaban cada vez que descubrían la cédula de identidad, en la superstición de que me transformaría en un escorpión celoso y compulsivo y el inframundo del Hades se lanzaría contra nosotros.

A los 50 me empecé a preguntar a qué edad comienza la vejez. Pero eso es tan inútil como preguntarse con cuánta plata empieza la riqueza. Era la edad en la que no sabía muy bien si era víctima de la menopausia o del calentamiento global.

Si pensamos que nos hacen venir a este mundo cuarenta años antes de que empiece la vida (por eso de que la vida empieza a los cuarenta) podríamos decir que hoy cumplo 15 años.

Sea como fuere, para evitar confusiones tenemos que tratar a toda costa de ocultar la edad. Claro que ahí corremos el riesgo de que nuestra edad sea un mito, que nos agreguen años y los amigos de Facebook hagan apuestas para adivinarla. Pero si el INDEC anuncia que hay un 6,5% de pobres, ¿qué tiene de malo que yo diga que tengo 35 años? La última vez que le preguntaron la edad a Mirta Legrand, respondió: "¡Preguntale al INDEC!".

¡Dejémos de pensar en la edad! Si no uno acaba por creerse más viejo de lo que es. El paso de los años tiene un montón de ventajas. La celulitis, por ejemplo. Tiene remedio. Es gratuito y se llama presbicia. Otra ventaja es que no hay que depilarse más. A mí nunca me gustó depilarme porque me parece que es una forma de disimular que descendemos del mono. Lo mío no es falta de elegancia sino un apoyo militante a la teoría de la evolución. Otra ventaja es que no ves el número de los colectivos, caminás y eso es bueno para la salud. Además, vistas de cerca las personas parecen obras de arte, cuadros de Picasso, con dos narices, dos bocas, cuatro ojos. Tampoco tenés que comprarte más discos, porque la música que te gustaba a los veinte empieza a sonar en los ascensores.

Hay formas de no envejecer. Podés hacer como Nacha Guevara y tomás ocho litros diarios de agua mineral. No sé si vas a parecer más joven pero pasarás buena parte de tu vida en el baño y mucha menos gente notará que estás envejeciendo. Otra forma de no envejecer es seguir el consejo de Agatha Christie y casarse con un arqueólogo: cuanto más vieja te pongas, más interesante te va a encontrar. O formar pareja con un corto de vista, que te encontrará cada día más linda gracias a la miopía y al amor. O no usar corpiño, porque gracias al prodigio de la gravedad se te borrarán instantáneamente las arrugas de la cara sin apelar al lifting, que es mucho más caro y te convierte en una momia viviente.

Los antiguos hindúes no contabilizaban la vida en años. Otros pueblos también ignoraron la edad, los aniversarios y demás supersticiones que nos inculca el sistema decimal. Ya no me voy a preocupar más por la edad ni por las arrugas del rostro, si no por las del corazón. Porque los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma. La vida humana no transcurre sólo en el tiempo sino también en el argumento. Como decía una tarjeta que me regaló años atrás mi amiga Martha: How old would you be if you didn´t know how old you are? (¿Qué edad tendrías si no supieras qué edad tenés?).

Se dice que cuando Galileo, ya septuagenario, había sido arrestado por la Iglesia para protección de su alma inmortal, alguien le habría preguntado: “¿Cuántos años tiene, maestro?” Galileo habría respondido: "No sé. Quizá cinco años, tal vez diez". Su interlocutor habría exclamado: “¡Cosa dichi, signore Galileo! ¡Tu non sei un ragazzo! Galileo, imperturbable, le habría respondido: “Los años, como el dinero, se van gastando a medida que se vive. Los años que tengo son los que me quedan por vivir”. Lo que realmente importa es comprobar que, al final de cuentas, la mejor edad de la vida es estar vivo.

Hice las paces con el Día de los Muertos. Ya no cumplo años, resucito.

El nacimiento nos plantea una condición. Quiso el azar que no pueda dejar de recordarla cada 2 de noviembre. ¡Que en paz yo los cumpla! ¡Que los cumpla yo en paz! Espero que cada 2 de noviembre me acompañen en el sentimiento y que Diógenes me tenga en su gloria. Quienes lo juzguen pertinente, pueden saludarme con epitafios. Ya estoy inmunizada.

 

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Escorpio: el signo de pregunta

 

Soy judío, morocho y sudaca, pero tengo la suerte de no haber sido discriminado nunca por estas características. Mi problema comienza cuando las mujeres me formulan una pregunta que las lleva a clickear “delete” y a huir de mí lo más rápido posible.

-¿De qué signo sos? –suelen inquirir en la primera cita.

-Del de pregunta –respondo,  rozándoles distraídamente la pierna-, con ascendente en el de exclamación, compatible con paréntesis, comillas y puntos suspensivos. No quiero que me adivinen el futuro sino el presente, que siempre se me escapa. SóloSolo soy chancho cuando como carré y no quiero que me tiren las cartas porque las necesito para jugar al truco.

-No, dale, ¿de qué signo sos? –insisten.

-Del que vos quieras, preciosa –les digo con mi sonrisa más seductora.

-¡Respondeme!- me apuran.

Ahí llega el momento tan temido.

-Bue… e-e-scorpio –murmuro.

-¿ESCORPIOOOOO? –dicen levantando la voz, entre sorprendidas e indignadas.

-¿Y qué tiene?- me defiendo.

-¿No es obvio? Los de escorpio tienen un carácter de mierda, y todo el tiempo están pensando en el sexo.

-Bueno, no todo el tiempo pienso en el sexo, de a ratos también lo practico.

-Yo soy de Virgo. Entre Virgo y Escorpio sólosolo puede surgir una gran pasión si Virgo se somete. Los de tu signo tienen la íntima necesidad de proyectarse a través de la posesión.

-Pero si nos acabamos de conocer…

-A los escorpiones los tengo bien calados, ¿sabés? Vos y yo somos polos opuestos. No aceptás compromisos a largo plazo. Querés vivir el hoy. Te gustan las relaciones apasionadas, ¡pero me vas a defraudar con tu fuego abrasador!

-Lo de vivir el hoy es así, pero también me interesa el mañana. Formar una familia, tener hijos….…

-Conmigo no, chiquito. Serás un padre agresivo, tu fuerza arrolladora nos destruirá a  todos. Nuestras energías no son afines. Yo tengo un amigo judío y un vecino morocho, pero nunca saldría con un tipo de escorpio.

Ahí es cuando pierdo la paciencia y les digo:

-Soy muy tranquilo. SóloSolo mato si me provocan.

-Y celoso, ¡me vas a volver loca con tus celos!

-Otello procedió por mera conjetura. Yo sólosolo actúo en base a evidencias contundentes.

-Y obsesivo…….

-Apenas algo detallista. Busco la simetría en todas las cosas. Ahora que te miro bien, te sonreís más de un lado que de otro.

-¡Ahí tenés! ¡Carácter podrido! ¡Seguro de vos mismo! ¡Impulsivo! Adiós, primor, me espera el veterinario para castrar al gato.

Dicho lo cual, emprenden la retirada, alegres de haber confirmado la profecía que avizoraron dos minutos antes.

He llegado a mentir el signo que me atribuyen. Oculté mis documentos. Viví tres años en la China para cambiar de zodíaco. Pero ahí me tocó ser chancho y me fue todavía peor que con el escorpión.

Tuve una luz de esperanza cuando descubrieron la nueva constelación de Ofiuco. Entonces pensé que iban a correr todos los signos, y que a mí me tocaría Sagitario. Pero siguen anunciando doce, como si nada hubiese sucedido.

Probé con los signos mayas pero ahí soy luna de serpiente y las devotas me tratan como a un reptil. ¡Ya no sé más qué hacer! Mi vida sexual es un auténtico desastre. Ninguna mujer me concede una segunda cita. Hasta presenté una denuncia por discriminación en el  INADI por discriminación, pero cuando vieron mi fecha de nacimiento me trataron como a una rata (del Abasto, no del horóscopo chino).

¡Este es un llamado a la solidaridad!!! Si no sos de escorpio y ya tenés esposa, novia, amiga con derecho a roce o amante ocasional, ¿no me alquilarías tu día y mes de nacimiento? Ni bien enganche algo te juro que te los devuelvo. Es sólosolo por un tiempo. Pago puntual, al contado, e indexo según costo de vida.

 

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Martes 13

 

Existen dos teorías que refieren al martes 13: una, la más popular,  sostiene que es un día que trae mala suerte;  otra, que dicha afirmación no tiene ninguna evidencia científica,  que el origen del escrúpulo numérico se remonta a la última cena, en la que había doce apóstoles y el que murió, Jesucristo, encarnó el número trece, y que el mito responde a un insuficiente conocimiento de la estadística, que nos enseña que dados cientos de miles de acontecimientos diarios, necesariamente se producirán curiosas coincidencias. Si esto sostienen los negadores de la mala suerte del funesto día, deben entender que se trata de una hipótesis y no darlo como un hecho. Las teorías alternativas también deben ser consideradas. La evidencia innegable de que el martes 13 trae mala suerte se apoya en los siguientes argumentos:

 

1-Es un hecho científicamente comprobado que el martes 13 existe.

2-Nadie puede negar que el martes 13 algo malo puede pasar.

3-Personas que se han casado un martes 13, tiempo después se han divorciado.

-Quienes no tenían en mente casarse, años después lo han hecho un martes 13, y fueron tremendamente desdichados.

- Los que nacieron un martes 13,  años más tarde murieron.

- No se sabe de ninguna persona que haya muerto un martes 13 y luego haya resucitado.

- Los martes 13 mueren en la Argentina un promedio de 22 personas en accidentes de tránsito.

- Los martes 13 los dirigentes del oficialismo y de la oposición se insultan para mejorar el país.

 

Si no copiás ahora mismo este escrito para que lo lean tus amigos, la casa se te va a llenar de pulgas, se te caerán todos los dientes menos uno, y ese te va a doler, ganarás un millón de dólares pero te lo gastarás todo en médicos, y después lo recuperarás como para que el nuevo marido de tu viuda nunca tenga que molestarse en trabajar.

 

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